20 de octubre de 2014

YERMO


   La última hora del triángulo Omar-Paula-Lucía, el desencuentro entre Alfredo y Yoli, el mosqueo de Azahara con una canción de los primos y la morriña de Hugo, estos han sido los episodios más importantes sucedidos en la casa, según el debate. La verdad es que la casa desde el jueves ha tenido poco movimiento, la prueba que están haciendo tampoco esta vez está ayudando mucho y el veinticuatro se convierte a veces en infumable. Supongo que después de un mes analizando a los concursantes da un poco de pereza volver a las andadas, son los acontecimientos los que nos tienen que invitar al debate pero éstos son poco trascendentes y más propios de relatar en el momento que ocurren. No nos invitan mucho a la reflexión. El comportamiento de los concursantes no nos distrae mucho y las expectativas de que ocurra algo importante no son muy halagüeñas.

  Supongo que el morbo que genera el comportamiento de Omar con respecto a Paula una vez abandonada la casa  Lucía mantiene un poco en alerta a los seguidores, aunque sinceramente creo que está el tema ya muy agotado. Una cosa sí han conseguido y es que el foco siga pendiente de ellos y cualquier cosa que les suceda por pequeña que sea se le de una trascendencia mayor a lo mejor de lo que realmente sea. Supongo que serán vagas esperanzas de que suceda algo aunque sea llover sobre mojado pero que nos saque un poco de la rutina en la que parece deslizarse las últimas jornadas la casa.

   Los mensajes escritos en las camisetas fue la excusa que esta vez puso la organización a modo de cebo para intentar rellenar de contenido la fiesta del viernes pasado, no hubo muchas sorpresas aunque el deseo de quien lo esperaba pudo verse cumplido, Paula escribió su “por una historia interminable” en la camiseta de Omar y éste le devolvió el mensaje con un irónico “Hawaii, Bombay, son dos paraisos”; mensajes que dieron más que hablar aquí fuera que a ellos mismos, insisto en que tienen ambos la lupa puesta, pero más por deseo nuestro que por el de ellos. No dio mucho más de sí la historia y ninguna señal nos indica que vaya a cambiar la situación en un futuro próximo, máxime cuando Paula se ha confiado en Luis y éste le fiscaliza todos y cada uno de sus pasos.

  Tras la nominación del jueves, y ante la pregunta de Mercedes a cada uno de los nominados sobre quién para ellos merecería salir, Yoli apuntó hacia Alfredo y por defecto en su grupo de quién dijo que no estaban siendo muy claros y los veía un poco falsos, respuesta que no fue pasada por alto por Alfredo que en cuánto se lo contó al resto de su grupo montaron en cólera contra la manchega y propició duros enfrentamientos primero por parte del mismo Alfredo y después por parte de Vitín. He de reconocer que el comportamiento de Alfredo en algunos momentos ha sido demasiado intenso, rozando un poco lo violento como en el encuentro del confesionario. La discusión de Vitín con Yolanda también se presentó bastante subida de tono, nada nuevo por parte del madrileño que no es la primera vez que nos regala escenas de este tipo.

   Una canción tarareada por los primos, “Torero”, hirió la susceptibilidad de una Azahara bastante sensibilizada por el tema y le hizo llorar y encerrarse en el baño, siendo enseguida consolada por algunos compañeros y tras el intento de Juanma de apaciguar los ánimos en el confesionario, empeoraron un poco las cosas volviendo a tararear otra canción similar “ese toro enamorado de la luna”, que hizo saltar de nuevo a la malagueña y pedir salir de allí de manera apresurada.

   En un momento dado, algunos compañeros encontraron a Hugo emocionado en el sofá del salón, y según confesó el gallego estaba atravesando un episodio de morriña acordándose sobre todo de su hermano a quién echaba mucho de menos a pesar de sus diferencias, para él que no había salido de casa más de cinco días seguidos, en algunos momentos la convivencia y el alejamiento de su familia se le estaba haciendo muy cuesta arriba.

   Estas pinceladas que acabo de relatar de manera muy sucinta fueron junto con la entrevista de Lucía, la piedra angular del debate de anoche, sin contar el ridículo juego al que sometieron a Belén Rodriguez y a Dani Santos que casi acaba en tragedia pero más por lo esperpéntico que por otra cosa. El resto del argumento ya es de sobra conocido por todos porque viene a ser repetitivo, un cementerio de elefantes ávidos de cámara y de dos segundos de gloria para que nadie se olvide de ellos a la hora de quedarse en el aire alguna propuesta menor, cada debate se convierte en un canto efímero a la fama que pudo ser y no fue, aunque si al menos alguno dijese algo con cierta coherencia y no aspavientos exaltados con premura para no malgastar los tres segundos que les dan podríamos hablar de otra cosa, pero así, con la desidia que se nos está presentando domingo a domingo no nos hace sino pensar en un espacio en decadencia que solo sirve para rellenar un hueco de la parrilla por pura necesidad.

    Es la historia de casi tres días en la casa y el universo Gran Hermano, donde todo se magnifica y el tiempo transcurre como en otra dimensión. Se requiere de algo más o la gente se va a empezar a aburrir pronto, si el debate ha de centrarse en adjetivar el histrionismo de Paula como verdadero o falso, en las salidas de tiesto de Shaima, las vidéncias de Loli o las peripecias quijotescas y clericales del torero, que al veinticuatro horas les pongan el piloto automático porque el libro va a costar en llenarse.