19 de septiembre de 2014

PRIMERAS IMPRESIONES



    No fue una gala de muchas sorpresas como nos habían anunciado, o si lo fue yo ni me enteré. Me pareció una gala tipo de las de presentación de toda la vida donde lo importante estaba realmente en conocer a los verdaderos concursantes. La expectativa era tan grande, que casi hizo olvidarnos por momentos de la lentitud y la pobre escenografía que nos tenían preparada. Hoy no es día de entrar en detalles, ya que todo se centraba en el perfil de los concursantes que a partir de ahora centrarán nuestra vista. Estas galas son complicadas de resumir y no merece la pena detenerse en su desarrollo. Tampoco me voy a parar en cada uno de los perfiles de concursantes que han entrado a los que poco a poco iremos conociendo mejor. Es día de primeras impresiones y subjetivas apreciaciones. A priori el casting me pareció de lo más dispar, sin un patrón común que los identificase como ha pasado en otras ediciones y muy diverso.

   Gran Hermano quince se vive en compañía pero sin parejas en principio. Ese leit motiv que nos ha acompañado en las últimas ediciones como objetivo primordial, en esta edición lo dejamos a la libre decisión de los concursantes y a lo que la propia convivencia genere sin cebos añadidos. No es un casting tan previsible como otras veces, se ha intentado reaccionar ante la situación que vive el país y se ha visto reflejado en algunos de los perfiles que han entrado. Se han obviado cotas exóticas y se ha intentado pluralizar personalidades. La humildad fue una de las características que en principio más llamaron la atención en algunas de las presentaciones. Tengo la impresión que el perfil que se nos vendió anoche es un perfil de Gran Hermano pobre. Socialmente encauzado hacia la cercanía de aquellas personas que por una razón u otra lo están pasando mal. En otras ediciones lo habríamos resumido con la tan demandada etiqueta de personas normales.

   Y aquí, podríamos empezar a discutir. La sensación que se tiene es que se ha apostado por el anonimato más radical, que la necesidad económica prime sobre la notoriedad y el famoseo y que la cercanía de los personajes a muchos de los problemas reales que nos rodean nos hagan verlos con diferentes ojos. Es una urgencia lo que se propone de un margen de confianza a la propuesta, la mayoría de observaciones anoche fueron señaladas en ese sentido. No podemos empezar a entrar en detalles, a simple vista podemos encontrar de todo, desde la diferencia de edades hasta la diversificación de personalidades, desde el frikismo más enraizado hasta las necesidades más dramáticas pasando por el pasotismo más enquistado. Objetivos personales, afán de superación, subir peldaños o probar en otras dimensiones que parecían vetadas a personas como yo.... todo llega y éste parece un casting de oportunidades. La apuesta es arriesgada, pero tal vez necesaria.

   La casa de locos personajillos ya nos viene de etiqueta cualquier día como hoy tras cada inicio de edición, rarezas aparte vislumbro un gran hermano más emocional que otros años y con mucho más carácter. El argumento de la compañía puede servir de estímulo a la hora de establecer confianza con el entorno, no se sienten tan solos ni inseguros para una rápida adaptación y que la convivencia se acelere, hay compañías y compañías, pero eso lo iremos viendo con el paso de los días. Las primeras horas siempre son impostadas y todo parece muy guay. La presencia de Mercedes Milá las primeras horas les puede servir de contención a la hora de quitarse las caretas, porque no nos engañemos, ya lo decíamos ayer en la entrada, lo mismo todos no son todo eso que parecen a primera vista. Para todo ésto que estamos hablando se ha llevado un casting entre sesenta mil personas y varios días de entrevistas y pruebas. La selección, es una impresión muy particular, no ha sido tan frívola como otras veces, esconden algo en cada uno de ellos que intentaremos descubrir poco a poco, y me temo que podríamos encontrarnos con muchas sorpresas. Tenemos que recordar que ésto es Gran Hermano.

  Anécdotas aparte, vislumbro una edición entretenida y poco equilibrada, ya sea por la compañía o por las personalidades que han entrado, de muchas aristas y lados oscuros, punzante y arriesgada, no vislumbro Juan Carlos al uso ni muebles agotadores, el mapa parece hiperactivo, con ganas y mucha ilusión, pero haberlos hailos, los vagos digo, escaqueadores y oportunistas con lo que el panorama se puede antojar interesante. A groso modo, entre tontitos y tontitas, pijismo o vulgaridad, chonismo y folklore, rarezas para dar y tomar donde ni el mismísimo Berlanga hubiese elegido mejor selección. Lo nuestro no cuenta, somos de armas tomar y con quince ediciones a nuestras espaldas, este año también encontraremos petróleo. Carabanchel, Vallecas, Ronda, Córdoba, México o Hawaii, sin olvidarnos de la impagable Marbella o la profunda Galicia, Ceuta entre dos aguas, la cristiana o la musulmana, menudo dilema. Un mapa que no tiene desperdicio. Ningún desperdicio.


   Es pronto para conocerlos aún. Como siempre digo, hay que dejar pasar unos días, sólo son impresiones y muy justitas. Los que seguimos el programa desde hace tanto tiempo, no deberíamos caer en tentaciones baldías porque seguro que nos equivocaremos. Estamos en Gran Hermano, un sitio donde casi nada es lo que parece.