1 de octubre de 2014

SHAIMA


  Decía en la entrada de ayer que Shaima se encontraba aún buscando su sitio en la casa, y posiblemente también en el mundo. Es lo único que me sugiere hasta ahora esta concursante y llevamos ya unos cuantos días. Ya sé que  podría ser muy fácil prejuzgarla a tenor de los datos que en lo que llevamos de programa me está proporcionando, pero no lo voy a hacer, mantengo mis reservas. Los acumulo, no tengo más remedio si lo que quiero es conocerla. Me cuesta mucho trabajo analizar el comportamiento de esta concursante; me gustaría separar algunos tópicos y perjuicios, separar sus actos y sus palabras para intentar llegar más al fondo de lo que realmente se esconde tras todas esas variantes. No las discuto, están ahí, las he visto y escuchado, sin embargo algo me dice que tras ese fondo hay mucho más, algo más que se nos oculta, bien por parte de ella que seguramente está haciendo de forma magistral o bien por parte de la organización que en su perfil nos mostró solo una cara de esta concursante y nos privó de algunos datos de su biografía importantes.


     Su comportamiento es asincrónico, da la impresión que es una persona muy variable y asoma retazos por momentos de bipolaridad. La he visto con una madurez impropia de su edad del mismo modo que le he otorgado a veces un exceso de infantilismo. No niego que me tiene desconcertado, y eso es una cosa que a mí siempre me ha gustado. Desconozco por ahora si es un papel, lo que demostraría una inteligencia y una capacidad de adaptación fuera de lo común o es su propia naturaleza la que la hace ser así. Por momentos me la creo y leo en su mirada una sinceridad brutal tras la que esconde una vida llena de obstáculos e incomodidades, mientras que en otros la veo sobreactuada dándome a conocer una falsificación de su propia imagen. A ratos niña, a veces mujer, participativa o escurridiza, lo mismo la veo en la primera fila de la foto que en otras ni aparece. Llora y ríe a partes iguales, sensible o insensible, dura y blanda. Su presencia delante de las cámaras me suponen todo un acontecimiento ya que nunca sé ciertamente por donde me va a salir ni en que estado se encuentra.

    A juzgar por sus actos la tendría que coger con pinzas y enseguida se me encendería la lucecita de peligro, pareciese que por donde ella pisa siempre pasa algo, bien por defecto o por exceso, ella alimenta su propia luz a la que es inevitable echar un vistazo. Pesada y contrapesada, cargante por reiterativa se repite como el ajo, hace y deshace a su antojo, cuando la observas a veces piensas que estás viendo una película donde no se sabe si ella es su actor principal o un mero figurín. Es provocadora y calculadora, da la sensación que puede ser tu mejor amiga para a los cinco minutos pasar a ser tu peor enemiga a la que la prudencia invita a alejarse lo más posible de ella. Ha iniciado conflictos de la que no ha salido muy bien parada y sin embargo eso parece que le hace mucho más fuerte, se crece con la adversidad, no rehuye el enfrentamiento directo sin importarle que estés tú delante, es poco diplomática a veces burda y tosca, su amaneramiento confluye en múltiples caras sin saber muy bien a cual atenerte. Una de las primeras impresiones que dio el primer dia fue un lenguaje corporal y unos gestos que invitaban a pensar en una ambigua inclinación sexual, sus palabras después lo han corroborado, lo mismo es capaz de inventarse un falso romance o fantasear con un compañero que también levantarse una mañana e irse directa hacia una compañera y decirle delante de todo el mundo que esa noche había tenido un sueño erótico con ella.

   Yo creo que en esta concursante nada es casual, y todo, absolutamente todo tiene una explicación. Una explicación que por ahora desconocemos. Su convivencia está resultando hostil desde sus comienzos, entiendo que es un acto voluntario y una elección arriesgada que probablemente en su vida normal y ante gente que la conozca bien le sume puntos pero que en un concurso como Gran Hermano donde todo se hace más inmediato le genere no pocos problemas. Es lo que está pasando. Entre que la gente es bastante cortita a la hora de empatizar y que ella se niega a mostrarse en su totalidad está generando un conflicto definitivo en su permanencia, cada día que amanece se ve en el filo de una espada unas veces por unas cosas otras por otras, nunca sabes lo que ese día esta concursante te va a deparar. Es enigmática, juega con su religión a la que expone de manera frívola a veces actuando de manera descompensada con lo que de una persona creyente se le espera, ambigua en sus demostraciones y recelosa en su defensa parece como si la utilizara como escudo más que como guía.

    A mí particularmente Shaima me desconcierta al mismo tiempo que me fascina, considero su concurso indispensable por ahora por encima de otros perfiles mucho más planos y con menos aristas. Sé, igual que ella, que lo tiene muy difícil porque no ha sabido armonizar sus actos y esta jugando de manera perversa y despiadada. Su futuro la deprime y sin embargo lo expone continuamente sin importarle nada, llora por su pasado y es capaz de no pensar en él, creo que tiene un caos mental impresionante y que la búsqueda de su propia identidad choca a menudo con sus costumbres pero la considera necesaria y en ese camino se encuentra. No encuentra su sitio, dije ayer, y es lo que pienso. Aunque también pienso a veces que es una cobarde que no se atreve a dar el paso definitivo de romper con su pasado y abrirle sus brazos a sus verdaderos deseos. Es prisionera de sí misma y de sus enseñanzas, sin embargo esta concursante me inspira libertad, disculpo que sean ansias como quien ve muy lejana su verdadera felicidad y disculpo esas ganas que a veces parece que tiene de dar una patada a todo para salir corriendo y escapar, quitarse ese pañuelo de la cabeza y gritar, gritar muy alto dejando al viento su cabello. Son muchas razones por las que Shaima tiene imposible su concurso, y no todas, quizás sean bastante comprendidas.