29 de diciembre de 2016

TRES MESES SOBRE EL CIELO

   No voy a entrar en valoraciones con respecto a otras ediciones, este blog se abre anualmente para comentar la edición en curso y aunque el enfoque temático apenas varíe de un año para otro sí querría establecer la edición recién terminada como un punto de inflexión. Un salto cualitativo en lo que ha supuesto un antes y un después dentro de eso que solemos llamar estúpidamente “formato”. Creo que cometemos un grave error al confundir la etimología del concepto, los formatos siempre serán distintos cada año, el origen y pensar en Gran Hermano en pasado es lo que nos conduce a la confusión, se habla del “espíritu” cuando intentamos evocar siempre episodios del pasado, recuerdos, en definitiva otras formas, otros formatos distintos. Sabemos perfectamente o quizás debiéramos saber que ese espíritu siempre nos vendrá dado por ese “alma” que cada año emana de la propia casa independientemente de su disposición televisiva, sus guiones estudiados o sus intereses controlados. No estaríamos aquí hoy hablando de todo esto si el verdadero alma de GH que son sus concursantes hubiesen dispuesto otra actitud con respecto a la propuesta de los responsables del programa. Todo guión que suponga interferir en la vida normal de Gran Hermano siempre debería terminar saltando por los aires.

  Hacía años que no encontraba en algún concursante esa rebeldía de querer dinamitarlo todo y salirse sin miramientos del estricto guión establecido, nos habíamos acostumbrado durante las últimas ediciones a verlos a todos moverse bajo determinadas pautas y aunque es cierto que al final son sus propias circunstancias las que condicionan su comportamiento no es menos cierto que casi todos entran ya con unas ideas predeterminadas y que muy pocos son los que se resisten a renunciar a ellas. En eso esta edición sí que ha tenido algo de especial. Bárbara fue quien fijó ese punto de inflexión y Adara pagó sus consecuencias. Aquí es donde está el salto, en ese manejo de su libertad para saltarse las propias reglas... incluidas las suyas. Es esa libertad de comportamiento la que evocamos cuando nos referimos al espíritu o a los recuerdos del pasado, sin clichés sin guiones sin ideas preconcebidas. Otros entraron con la intención de ser buenos, con la de ser educados, correctos, respetar a los compañeros sobre todo, a la familia... otros para salir enamorados o dueños de su propia vida.

  Mientras se jactaba de una perfecta educación, de compañerismo y de convivencia se actuaba haciendo justo lo contrario, rechazando a aquellos que no fichaban o preferían ir por libres. El choque resultó brutal y las consecuencias desgarradoras. Se ha tenido que poner fin a la edición de la manera más déspota posible, con un debate esclarecedor impuesto que simbolizase lo que se viene a llamar habitualmente como dar un golpe de autoridad y tomando partido por los hipócritas. Muchos seguramente no lo habrán entendido y se les habrá acusado de imbéciles por haber arrastrado la edición hasta la peor de sus pesadillas, sin credibilidad, exhausta y bajo mínimos históricos de impopularidad. No nos engañemos. Se habrá anulado su espíritu pero se ha marcado la pauta, a partir de ahora Gran Hermano pasará a formar parte del proyecto de la cadena como un contenido trimestral más que acompañará al Vip y a Supervivientes en su planning anual, simple y puro relleno.

   Dejó de ser especial. Ya no valen ni las niñas bonitas ni las joyas de la corona, será un contenido más como los informativos, el tiempo o el cuponazo de la once, pura rutina y un elenco más que añadir como cualquier otra opción de formato viceverso. Se valdrán de la marca y poco más, este año se ha dejado claro. Era evidente que al tratarse de un programa histórico y por todo lo que significó para la televisión moderna el foco siempre iba a estar caliente, o se hacía bien o las críticas iban a ser demoledoras. Cuando metes un programa en lista de espera está claro que te importa muy poco, pero esa no es la cuestión, es la filosofía que ha decidido la cadena y como dueña de sus derechos poco hay que matizar. Todos sabemos que T5 se retroalimenta de sus propios programas, de sus personajes y de sus contenidos para facilitar el engranaje de toda su parrilla y GH será usado como tal, ya no vivirá de las rentas ni supondrá ninguna novedad, será simplemente uno más... bajo sus pautas.

   Cuando el concepto evolución está tan presente en la televisión y por supuesto en Gran Hermano no se puede obviar su transcendencia en la decisión tomada. T5 no es una cadena que invierta demasiado en nuevos proyectos o nuevos mercados, no es su objetivo estar a la vanguardia de las nuevas sensibilidades ni ser pionero de nada, su táctica es ultraconservadora y de su sello ha quedado impregnado GH, lo que utilizan como novedades suelen ser malas copias de otros formatos ya bastante anticuados y que suelen vender como primicias, en realidad su único objetivo es conservar el público fiel que con sus años de bonanza tan buenos resultados obtuvo, pero ese público se empieza a hacer mayor y a estar cansado de reposiciones al uso, se hace mayor el público y se hacen mayores sus programas estrella. Su respuesta corporativista está siendo bastante desesperada y en Gran Hermano también. No lo cuidan, es más lo rehusan sin tenerlo en cuenta abusando de una fidelidad que ellos imaginan eterna. El público de GH se ha asentado durante años y ha evolucionado al mismo tiempo que el programa, pero ellos han preferido ignorarlo.

  Se han subido al carro fácil del “fenómeno fans” a la sombra de internet y han bebido de su pócima engañosa quedando seducidos por la patología de sus gritos, su ruido y su comportamiento histérico otorgándole su máxima distinción como “las jefas del negocio”. Otra novedad que como casi todas las que adopta suele ser bastante antigua, nada menos que de mediados del siglo XX cuando la revista norteamericana Seventeen calificó así a este tipo de seguidores que se iniciaron con los mejores cantantes de la época, estas solían ser ridiculizadas mediáticamente como frikis, histéricas o locos, sin embargo internet les ha dotado de un espacio primordial para confluir y para expresar su creatividad dando lugar a un ascenso imparable en cualquier ámbito de su incumbencia, hacer de alguien un ídolo sobre el que fantasear podría llegar a entenderse como un deseo de ser o parecerse, este tipo de comportamiento ya está empezando a ser estudiado por los sociólogos. En GH tenemos nuestras propias “jefas del negocio” llamadas carpeteras, la cadena les suministra sus “particulares” idolos, los fabrica o se los inventa como carnaza para que piquen. Se trata de un fenómeno en el que la gente crece y se aleja conforme adquiere madurez suficiente para dejar de fantasear pero que al mismo tiempo se sostiene manteniendo el flujo, mientras unos desaparecen otros nuevos vuelven a aparecer. Este es el público que T5 ha elegido para Gran Hermano.

  No solo ha sido al público a quien ha descuidado la cadena, las formas la han terminado de perder durante esta edición con las famosas “tres llamadas”. Habían múltiples métodos para enviarnos el mensaje sin embargo ellos eligieron ese a sabiendas de lo que le iba a llover después. Fue una decisión absolutamente radical y que no surge así como así. Las tres llamadas no fue una llamada de atención, ni un mensaje encubierto para que nos tirásemos luego días intentándolo descifrar, fue aquel golpe de autoridad que la cadena quiso teatralizar en el último debate y había conseguido configurar con la proclamación de Bea como ganadora de la edición. El salto al vacío definitivo como punto de inflexión, dejar atrás a un Gran Hermano para empezar otro. A partir de ese preciso momento no solo cambió la edición cambiaron muchas cosas, tantas que entre la confusión que se generó ni siquiera nos dimos cuenta del viraje de dirección, mientras la audiencia se enfrentaba de una forma fratricida intentando averiguar porqué había pasado, tres concursantes tres, seguramente de los peores de la edición eran nombrados finalistas.

  Con solo tres llamadas se le despojó del escudo de ganadora a la favorita dejándola vulnerable, se prescindió de la otra segunda favorita, se finiquitó el veinticuatro horas y prácticamente se anunció el nombre de la nueva ganadora. Se terminó con cualquier resquicio de libertad si quedaba alguno en Gran Hermano asestándole un golpe certero en el corazón mismo del espíritu, copamos las portadas de prácticamente todos las medios del país y nos convertimos en el hazmerreír de todas las televisiones del mundo terminando de perder la poca credibilidad que ya teníamos, y todo eso bajo la chufla supervisión del más inepto de los presentadores mientras alardeaba de estar haciendo historia. Con solo tres llamadas.

  El estigma de la simbología no se terminaba solo con eso, dando por finalizado el concurso de Adara se silenciaba el paso de Bárbara por la casa y se discutía el recuerdo de concursantes como Pepe Herrero, Javi Robles, Arturo Requejo, Argi Gastaka o Dani el Sucio cuya libertad de comportamiento había quedado grabada en la misma esencia del programa. A partir de ahora ya sabemos que en T5 está terminantemente prohibido saltarse sus normas y que aquellos que se atrevan a concursar con libertad y sin miedos nunca serán del agrado de la cadena y quedarán proscritos. Es el precio que hay que pagar por concursar en GH si decides no ser bueno, no estar enamorado, no barrer ni fregar los platos o no ser dueño de tu propia vida, el último debate fue un canto poético a la desesperación por llegar al cielo.

  Y hasta aquí hemos llegado. Yo me bajo en esta estación y después de tres meses sobre el cielo, el nuestro y el vuestro, ahora empezará el Vip y tendremos nuevas experiencias que contar, pero será en otro sitio porque a este le toca descansar. “A cuatro metros sobre GHVIP” es un sitio perfecto para hacerlo. No tengo palabras para agradeceros uno a uno todo el cuidado que habéis tenido con el blog y el cariño que me habéis mostrado. No somos muy famosos pero sí resultones, nadie nos lee nunca pero las visitas nunca dejan de crecer, esta edición solo nos han visitado unas cuatrocientas mil veces y eso que se ha escrito poco. La calidad está en cada uno de vosotros y en vuestras opiniones, insisto en daros las gracias a todos, los que escribís y participáis, los anónimos, los que solo leen o los que nos visitan para saludar, gracias a todos y gracias también a los demás blogs que aún resisten ante la fuerza de Twitter, a Calcetineros, al Gato, al Comentado, a Marulo, HablamosdeTv, Gus, a los minutados, etc. etc. a todos gracias. Y Feliz año a todos.